Los sistemas de refrigeración para el almacenamiento de energía han surgido como una solución fundamental en la búsqueda de la eficiencia energética, particularmente en las industrias de electrónica de consumo y aire acondicionado. Estos sistemas están diseñados para producir agua refrigerada, que puede almacenarse y utilizarse durante los períodos de mayor demanda de energía. Al aprovechar esta tecnología, las empresas y los consumidores pueden reducir su consumo de energía.